
Hace poco, una de las cadenas de gimnasios más renombrada de Brasil, hizo una campaña de publicidad con la foto de una chica escultural y la siguiente frase: “Este verano qué quieres ser: ¿Sirena o ballena?”
Una mujer, cuyas características físicas no se especificaban, le envió este mensaje a la casa, respondiendo a su frase publicitaria:
“Yo quiero ser ballena. Porque las ballenas están siempre rodeadas de amigos. Tienen una vida sexual activa, se embarazan y tienen ballenitas de lo más tiernas.
Las ballenas amamantan. Son amigas de los delfines y se lo pasan estupendamente comiendo camarones… Nadan por ahí, surcando los mares, conociendo lugares maravillosos, como los hielos de la Antártica y los arrecifes de coral de la Polinesia.
Las ballenas cantan muy bien y hasta tienen CDs grabados. Son enormes y casi no tienen predadores naturales.
Tienen una vida bien resulta, son hermosas y amadas por todos….
Sin embargo, las sirenas no existen....y si existieran, vivirían en permanente crisis existencial: ¿Soy un pez o soy una mujer? No tienen hijos pues matan a los hombres que encantan con su belleza. No tienen por dónde hacer el amor. Son bonitas, si, pero tristes y siempre solitarias ¿Quién quiere acercarse a una mujer que huele a pescado?
En definitiva, YO PREFIERO SER BALLENA”
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